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LA ORIGINALIDAD DE ESTAS PRESENCIAS La atención especial para los jóvenes en dificultad, un compromiso salesiano constante
La opción por la juventud pobre, abandonada y en peligro ha estado siempre presente en el corazón y en la vida de la Familia Salesiana, desde Don Bosco hasta hoy. Dicha opción ha impulsado en todas partes una gran variedad de respuestas, de estructuras y de servicios en favor de los jóvenes pobres, siguiendo la opción educativa inspirada en el criterio preventivo. La situación actual de nuestra sociedad nos desafía a buscar nuevas respuestas. La pobreza crece cada día más, hasta presentar una dimensión trágica, que hiere a muchas personas y comunidades, especialmente a los jóvenes, hasta llegar a ser una realidad estructural y global en su vida. Podemos hablar también de «nuevas pobrezas» y, por consiguiente, de «nuevas formas de marginación»; entre ellas nos preocupan, sobre todo, las que comprometen las posibilidades de crecimiento de los jóvenes, las pobrezas juveniles, que son causa de exclusión y en cierta manera de algunas fonnas de violencia juvenil. Los salesianos, por vocación, no podemos quedarnos tranquilos ante esta situación, presente no sólo en el llamado Tercer Mundo, sino también en el mundo occidental, sobre todo en la periferia de las grandes ciudades. Esta realidad nos empuja y nos compromete a ofrecer respuesta a las situaciones más urgentes de jóvenes en dificultad (cf. CG21 , 158; CG22, 6.72; CG23, 203-214). Dicha respuesta hay que darla: - en todas nuestras obras y presencias. En ellas queremos afrontar y prevenir las situaciones y necesidades más problemáticas, mediante un nuevo estilo de acogida y de presencia, un servicio educativo integral centrado en la persona, sobre todo de los más necesitados, la formación social y la promoción de una cultura de la solidaridad, el compromiso por la justicia y la transformación de la sociedad (cf. C 33); - en obras específicas en el campo del malestar juvenil. En éstas ofrecemos respuestas concretas a los jóvenes en dificultad, dentro de un camino de crecimiento integral, y según los distintos contextos: obras para muchachos que viven en la calle, obras de asistencia a los inmigrantes, atención a los jóvenes con problemas en la familia; servicios de asistencia a jóvenes encarcelados, obras en el ámbito de la tóxicodependencia en fonna de prevención, acogida y acompañamiento para la recuperación, servicios educativos alternativos para responder al problema del abandono escolar, presencias de inserción en ambientes populares, centros de promoción social de varios tipos, presencia en organismos de promoción humana, etc.
Muchas de estas obras y servicios presentan un modelo nuevo desde el punto de vista pedagógico y salesiano, y exigen competencia profesional, programas especializados y la colaboración con otras instituciones civiles. En estas obras se están desarrollando también las mejores formas del participación seglar y de voluntariado. Esta realidad nos exige explicitar la identidad salesiana de nuestra respuesta y de la prevención de las diversas formas de malestar juvenil, y compartir con los seglares esta especificidad para construir juntos un proyecto educativo salesiano. He aquí los elementos fundamentales de esta identidad.
Peculiaridad salesiana de las obras y servicios para jóvenes en dificultad
Los jóvenes en dificultad la mayoría de ellos con problemas familiares tienen necesidad de un ambiente de familia, donde encuentren las condiciones y el ambiente favorable para reestructurar y reorientar adecuadamente su vida, donde puedan vivir una relación y diálogo espontáneo y educativo desde la autonomía e interdependencia, y puedan crecer unidos en solidaridad, reciprocidad y servicio mutuo. Este ambiente necesita una animación comunitaria, en la que la comunidad salesiana es el núcleo animador de muchos otros educadores seglares dentro del proyecto inspectorial.
Un ambiente familiar animado por una comunidad
Una propuesta educativa integral según la identidad cristiana En estas obras y servicios no se busca solamente responder a las necesidades y problemas primarios de los jóvenes, sino que se les ayuda a desarrollar todas las dimensiones y los recursos de la persona, en vistas siempre a una promoción humana social integral. Desde esta promoción humana se anuncia y se actúa la Salvación, ofreciendo en todos los elementos de la obra una imagen evangélica, y compartiendo con los jóvenes una propuesta y un camino de fe en la medida de sus posibilidades.
La pobreza y la marginación no son sólo un fenómeno meramente económico, sino «una realidad que toca la conciencia de las personas y desafía la mentalidad de la sociedad. La educación es, por tanto, un elemento fundamental para su prevención y superación, y es también la aportación más específica y origina que como salesianos podemos dar» (Carta del Rector Mayor, J. E. VECCHI, Sintió compasión de ellos (Mc 6,34). Nuevas pobrezas, misión salesiana y «significatividad», Actas del Consejo General, n. 259, p. 31 ).
La opción por la educación con el criterio preventivo
Educamos a partir de la convicción y de las motivaciones personales, con amabilidad y una relación personal presidida por la acogida y aceptación incondicionales, y el diálogo sincero que hacen despertar en el joven la autoestima y la conciencia de la propia dignidad y valor. Un aspecto importante en estas obras y servicios es el criterio preventivo. Desde él se evita el empeoramiento de las desviaciones y otras situaciones negativas, se ayuda a los jóvenes a ser personas autónomas y responsables de la propia vida, ya comprometerse en la transformación de las situaciones sociales-culturales que están en la raiz de la marginación. Según el tipo de jóvenes que hay en estas obras, algunas de ellas se dedican directamente a la recuperación y reeducación. Sabemos que la recuperación de cierto tipo de jóvenes no es nuestro campo específico; aunque «la fuerza educativa del Sistema Preventivo se muestra también en la capacidad de recuperación de los jóvenes perdidos, que conservan recursos de bondad" (CG22, 72). Don Bosco presenta su sistema como el más adecuado para la reeducación de los muchachos, tocados por la delincuencia o, de cualquier modo, gravemente marginados.
Con medios sencillos, abiertos a la colaboración y conexión con otras obras e instituciones semejantes No sólo trabajamos con los jóvenes pobres, sino que lo hacemos en solidaridad y comunión con ellos. Ello implica vivir la espiritualidad de la pobreza, sin olvidar el esfuerzo de encontrar con creatividad los recursos económicos necesarios; y vivir desde la confianza en la Providencia y la fe en la eficacia de los medios pobres, procurando que la primera preocupación sean los jóvenes y su educación. Esta actitud nos hace disponibles para una más intensa colaboración y conexión con tantas otras instituciones semejantes de la Iglesia y de la sociedad que trabajan en la zona.
LA COMUNIDAD EDUCATIVO-PASTORAL DE ESTAS OBRAS
Don Sosco, a través del Oratorio, quiso ofrecer a los jóvenes abandonados una verdadera familia donde pudieran desarronarse y prepararse para la vida; por eso consideró importante la comunidad. En todas nuestras presencias, pero sobre todo en éstas, se debe superar «aquella forma excesivamente individual de actuar, por la cual algunas de estas obras estaban consideradas como asunto exclusivo de algún hermano concreto, que quizás había tenido el mérito de proyectarlas e iniciarlas». Hay que caminar hacia una «mayor integración de las iniciativas y de los hermanos que trabajan en estos proyectos inspectoriales» (Carta citada de don J. E. VECCHI, p.20). |